REINAUGURAN LA CONFITERÍA IDEAL

 

REINAUGURAN LA CONFITERÍA IDEAL

 

 

Buenos días estimados lectores. Hace más de un año, en Solo por Gusto, nuestros colegas de su redacción publicaban la siguiente noticia:

 

 

“A  mediados del año 1912, apenas habían pasado diez años desde que Nicola Catena, había plantado su primer viñedo en Mendoza, Corrientes todavía era calle, y Manuel Rosendo Fernández -inmigrante de Galicia-  fundaba Confitería Ideal.

 

 

Elegante y sofisticada, era un punto de encuentro donde la sociedad de la época iba ‘a ver y hacerse ver’, al mismo tiempo que disfrutaba de una gastronomía de alto nivel.

 

 

‘Háganse justicia a sí mismos y no destruyan su historia’ dijo Yoko Ono en 1998, cuando visitó Ideal.

 

 

Años más tarde, Catena Zapata junto a un grupo gastronómico y a periodistas especializados, reencienden las luces, los hornos y los fuegos, para volver a abrir las puertas de este emblema porteño.

 

 

La carta de su restaurante consistirá en una moderna culinaria, platos históricos, y un menú especial para la hora del té. Además, una vez a la semana se ofrecerá a los comensales un plato de aquella época como el Lomo Eduardo VII o el lenguado Belle Meuinière.

Llegado el momento en que abra sus puertas al público, lo avisaremos…”

 

 

Sólo por Gusto es una revista digital dedicada a la gastronomía, los vinos, viajes y literatura, en relación a la industria gastronómica en su conjunto.

 

 

En ella se desempeñó nuestra queridísima Elisabeth Checa, hasta el último día, antes de partir de gira al Universo, como columnista.

Y lamentablemente por ese motivo, no va a estar presente esta semana, cuando se lleve a cabo la reinauguración de la Confitería Ideal.

 

 

Que fue puesta en valor, con una inversión difícil de empardar en estos tiempos, por un grupo empresarial gastronómico, que prefiere mantener el perfil bajo para dejarle todo el protagonismo a la Confitería.

 

EL ESPLENDOR DE LA BELLE ÉPOQUE

 

 

La Ideal fue construida en 1910, durante los años del primer centenario, e inaugurada en 1912, sobre la calle Suipacha, a metros de la avenida Corrientes.

En sus salones se concentró, a partir de la apertura, lo más granado de la sociedad de la época: aristócratas, políticos, comerciantes, industriales, terratenientes, músicos, poetas y escritores.

Al traspasar su puerta, ingresaban a una confitería y repostería para llevar, donde podían comprar dulces, confituras, bombones, y masitas.

 

 

A través de un portón interno, de robles y vidrios biselados, con vitrinas de bronce y vidrio, se abría el salón de planta baja, un café para hombres.

 

 

Poblado de boisseries de roble de Eslovenia, teñidas de un tono oscuro y rojizo, con enormes espejos que multiplicaban las columnas de estuco, las luminarias de bronce y los muebles Tonnet, en una secuencia infinita.

Las damas, eran recibidas por un portero de uniforme y galera, y llevadas al ascensor Siemmens, un elevador que era una joya tecnológica, en sí mismo, y se encontraba a la vanguardia de las realizaciones del ingenio humano.

 

 

Un ascensorista, también de uniforme, las llevaba hasta el primer piso. Estaba cubierto de mesas pequeñas con manteles bordados, platos repletos de masitas y triolets que aún se conservan, para los sándwiches y bocaditos.

 

 

Los días sábados, en el gran recinto colmado de pared a pared, se sentaban las madres de familia con sus hijos, y los camareros traían las teteras, los coladores, la leche, las masas finas y los triolets colmados de delicias saladas.

Su propietario era Manuel Rosendo Fernández, un inmigrante gallego de Pontevedra, que en 1910 le encargó la construcción del edificio a su coterráneo, el ingeniero González.

 

 

Según cuenta una leyenda, durante su primera presidencia entre 1916 y 1922, Don Hipólito Yrigoyen mandaba a buscar todos los días, una bandeja de palmeritas de La Ideal, para servir junto al café, en su despacho de la Casa Rosada.

 

 

UNA ESCENOGRAFÍA CINEMATOFRÁFICA

 

 

En el libro Cafés Notables de Buenos Aires I, se cuenta que en la confitería se filmaron escenas de Los chicos crecen, con Luis Sandrini, y de Tango, de Carlos Saura.

 

 

En tiempos de esplendor, por La Ideal pasaron, entre otros, el actor francés Maurice Chevalier, la mexicana María Félix y el italiano Vittorio Gassman.

 

 

El director Alan Parker hizo escenas de Evita, con Madonna como protagonista. Y poco tiempo antes de su cierre, fue testigo de su decadencia, Charlie Watts, el baterista de los Rolling Stones.

 

 

Les gustaría saber, queridos lectores, ¿cómo fue su restauración?, y si ¿volverán a hacer las palmeritas que le gustaban al presidente Hipólito Yrigoyen?

 

 

UNA RESTAURACIÓN MONUMENTAL

 

 

Un cartel en la puerta, advierte al transeúnte desde 2017, que: “La Ideal no cerró” sino que “hizo una pausa para su puesta en valor”.

Las obras de restauración comenzaron ése año, y debido a la pandemia, se prolongaron hasta la fecha. Aunque en realidad, y para ser justos, la obra realizada es mucho más que una mera restauración.

Como señaló el arquitecto Alejandro Pereiro, del Estudio Pereiro Cerrotti & Asociados, responsable de la labor.

 

 

“Esto no es una conservación inmovilista hay gente que confunde restaurar con inmovilizar. Si no se es capaz de encontrarle el uso adecuado a los tiempos, esto pasa a ser una  pieza muerta. La idea fue restaurarla, devolverle el esplendor, pero incorporarle tecnología, de modo que responda al hombre de hoy porque acá no va venir gente con frac y galera.”

 

 

El Estudio de Pereiro, es uno de los más reconocidos en puesta en valor, y trabajó en el Museo del Jamón, La Puerto Rico, La Giralda y La Ópera, entre otros.

 

 

Los vitrales los restauró María Paula Farina Ruiz, la misma especialista en Conservación que se ocupó de la marquesina de  la Confitería del Molino. No sólo una artista talentosa, sino la única no francesa, diplomada en Chartres.

 

 

Agustina Speron lideró la recuperación de la cartapesta, los dorados a la hoja y los trabajos en la madera. La cartapesta se hace con yeso de dentista, marmolina, colas naturales e hilo sisal. Puede parecer hierro.

 

 

Los paneles se hicieron a partir de un molde de silicona y luego se doró a la  hoja. La cúpula es de cañón corrido, y  el trabajo realizado es algo único en Buenos Aires, con vitrales de formas semiesféricas en los extremos de la bóveda.

 

 

¿CÓMO SERÁ LA IDEAL?

 

 

La Ideal será restaurant, confitería, panadería, bombonería y sandwichería. Habrá lugar para 400 comensales y el local abrirá entre las 7:30 y la hora del cierre de los teatros, todos los días.

 

El arquitecto Alejandro Pereiro, y el gerente general Francisco Bustoabad

 

Entrar a La Ideal será como volver a 1912. “Queremos que todos los que entren y vivan una experiencia, un viaje en el tiempo.

 

 

 

 

Las empleadas que atiendan la tienda tendrán vestidos acampanados con peinetas, los camareros tendrán un saco corto a la cadena con dos botones, los ayudantes de mozo tendrán un faldón, todos serán uniformes de la época. Estamos incorporando personal, en total tendremos 100 empleados”, señaló Francisco Bustuoabad, el gerente general de La Ideal.

 

 

Con su reapertura la ciudad de Buenos Aires, capital de Argentina, recuperará un ícono de la Bella Época y un verdadero tesoro de su Patrimonio Cultural Arquitectónico.

 

 

 

Además, de una verdadera institución de nuestra cultura gastronómica, que recibirá millones de visitantes, en el próximo centenario de vida que le auguramos.

 

 

Emilio R. Moya

 

 

Fuentes: citadas y enlazadas en la nota

 

 

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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