MENOS SHOW Y MÁS VERMUT

 

MENOS SHOW Y MÁS VERMUT

 

 

Buen domingo, estimados lectores. Nunca me resultó tan fácil como esta mañana, elegir el tema de nuestro editorial.

 

 

Durante la semana, me tocó leer dos formidables miradas, sobre la actualidad de nuestros vinos. Una, la de nuestra querídisima Checa, la otra de Mariano Braga, un joven y genial sommelier, de tanto riesling, torrontés, tannat y malbec, me emborracharon de vino, sin tomar una gota.

Tanto me entusiasmé, que un escalofrío recorrió mis pensamientos: qué ningún político lea estas guías, porque se les va a cruzar por la cabeza reperfilar un impuesto nuevo para los vinos.

 

 

Y es que cómo ustedes bien saben, amables lectores, en Argentina, existen dos realidades, por un lado la realidad de los argentinos de a pie, y por el otro la de los políticos profesionales.

A diferencia de lo que soñaron nuestros padres y madres fundadores, políticos vocacionales, nuestras legislaturas y poderes ejecutivos y judiciales, están abarrotadas de políticos profesionales.

 

El humor político a la mexicana

 

¿Qué es un político profesional? En principio, alguien que nunca estuvo de este lado del mostrador. En términos menos eufemísticos, nunca laburó de otra cosa que de político.

 

 

En el mejor de los casos, pasó por la Universidad, donde más preocupado, por la militancia que por el estudio, comenzó a recibir una renta en forma de fotocopiadora de la Facultad de turno.

La mayoría son abogados, no aventajados como Mariano Moreno, sino avejentados, ya que generalmente se gradúan a los premios. Y de allí en adelante inician su doctorado en concejalías, diputaciones provinciales, y así van ascendiendo en la escala zoológica.

 

 

No cuestiono para nada su honestidad. Los hay más que honestos. Intachables. Conozco más de uno. Lo que cuestiono es su divorcio de la realidad.

 

 

Porque mientras que en el mundo real hay que presentar curriculum para conseguir empleos, o hacer largas colas para lograr una changa en el puerto, en el mundo de los relatos épicos de la Política, solo hace falta tener los amigos correctos.

 

LOS DOS MUNDOS DEL VINO

 

 

Nuestro vinos han logrado por el esfuerzo de bodegueros, enólogos, obreros, podadores -qué ahora se lo importantes que son gracias a la Checa-, o maquinistas, es decir todos y cada uno de los que trabajan de sol a sol, y desde enero a enero en viñedos y bodegas, llegar a las góndolas del Mundo.

 

 

Eso requiere una continuidad de entregas, en tiempo, forma, volumen y cantidades. ¿Saben lo que pasa hoy? Gracias a las sabias decisiones de nuestros políticos profesionales, no hay corcho para las botellas, no hay papel blanco para los envoltorios, no hay alambre para terminaciones, no hay chapitas para terminar las tapas de los espumantes…

 

Y eso no es todo. Durante meses no hubo botellas de vidrio, ni para los vinos, ni para los aceites. Pagar las nóminas que corresponden al trabajo sacrificado de la vendimia, fue todo un problema para las pequeñas bodegas.

 

 

Y mientras el sector productivo amplia las áreas vitivinícolas del país desde Jujuy hasta Chubut. Mientras tenemos algunas de las mejores bodegas de altura y la bodega más austral del Mundo, en unos días podemos tener paralizadas a parte de las bodegas.

 

 

Cosa que no nos sorprende, a los que vivimos en la Argentina real, ya que asistimos impávidos al triste espectáculo de ver en Jujuy, Salta o Tucumán, como pequeños productores tienen que tirar sus limones, porque el costo de enviarlos al Mercado supera el precio de venta.

 

Tucumán, 2019

 

Y eso que en el limón somos altos jugadores en el mercado global, con una participación de casi el 25 %. Pero parece que da lo mismo un acopiador de cereales multinacional, que un pequeño productor de limones, a la hora de cobrar impuestos.

 

Metán, Salta, 2022

 

EL PROBLEMA DE LOS RELATOS

 

 

La humanidad construye relatos desde que inventó el lenguaje. Y en base a relatos, los gobernantes gobiernan. Al principio, en representación de los Dioses. Más tarde como Dioses, luego en el nombre de Dios, y finalmente para que Dios se los demande si no cumplen.

Pero a los Dioses y a Dios, ocupados con todo el Universo, poco le importan los insignificantes humanos. Aquí se presenta el problema. Y no radica en la construcción de relatos, ya que todos lo hacen.

El problema es que desde hace más de cien años, nuestros políticos profesionales, se creen ellos mismos, el relato que construyen, y por lo tanto viven en un mundo paralelo.

Cosa que los lleva a tomar decisiones basados en una lógica propia, alejada por completo de los intereses de las personas comunes, a las que dicen representar.

Y esto afecta al mundo real, y a las personas de carne y hueso que en el habitan. Que tienen sueños y que pretenden tener un futuro mejor.

¿De qué nos sirve abrir mercados en el mundo, si no vamos a poder cumplir con los pedidos? Si escucharan un poco más a la gente, tal vez tomarían mejores decisiones.

 

BETTER CALL SAUL

 

 

 

NO SE TRATA DE IDEOLOGÍAS

 

 

La economía no tiene ideología. Desde Marx hasta Adam Smith, tiene reglas. El mérito y el orden, no son banderas de la derecha liberal. Y como diría el querido Alejandro Maglione, soy viejo, no pelotudo, así que para que no me corran por izquierda voy a poner ejemplos, que no puedan ser tachados de dudosos.

Y en los que no voy a entrar en el juego de la política, sino de la economía, para que tampoco me corran por derecha. Que los liberales tampoco son inocentes.

En el socialismo real, que a pesar de los relatos sí existe, en Europa y Asia, hay mérito y hay orden. Se premia el esfuerzo y el trabajo.

Las Ferias de Vino explotan, las Bodegas se instalan y los consumidores y compradores cada vez son más numerosos. Lo que hace que más personas tengan empleos de calidad. En ambos lados de la cadena.

Eso no solo ocurre en Finlandia, Suecia o Noruega. También ocurre en países más pequeños de Europa del Este, que se han ido incorporando al Atlas del Vino.

Y también en dos países del Asia: Vietnam y China. Economías que crecen y prosperan basadas en el mérito y el orden.

 

Ho Chi Minh City, la actual capital de Vietnam y una de las más importantes de Asia

 

Vietnam fue fundada sobre las cenizas de una guerra fraticida y la invasión de una potencia extranjera. Destrozada por el napalm de las bombas, hace menos de 40 años.

 

 

Pero su fundador Ho Chi Minh, sabía bien lo que era el trabajo y el mérito. Siendo asiático, debió destacarse en una Universidad de la Inglaterra victoriana, y trabajó en todos los puestos de una brigada de cocina, a las órdenes de Escoffier.

 

 

No llegó a ver su sueño cumplido, pero el Vietnam moderno es una sociedad que crece y crece, basada en el trabajo. Y que hoy, consume vinos.

 

 

De China qué puedo decirles, ¿quién de ustedes, queridos lectores, desconoce cómo trabaja el pueblo chino desde hace seis mil años? Bueno, hoy también produce vinos para su mercado inmenso.

¿O acaso no sabían, que para llegar a una Universidad hay que haber estudiado? ¿O que el orden es importante para los chinos? ¿O que obedecen las leyes como si fueran la palabra de Dios? ¿O cómo respetan y veneran a los ancianos?

 

 

Obviamente que no es el mismo salario, el que percibe un campesino que trabaja en una bodega china, que el CEO de la compañía o el alcalde de la ciudad. Pero las diferencias no son tan obscenas como en nuestro país.

Porque mientras un jornalero de la vendimia o de la recolección del limón, puede ganar con toda la furia por un día de trabajo de sol a sol, unos 3000 pesos, el concejal del pueblo, se lleva 400.000 u 800.000 por mes depende dónde este el viñedo.

 

VERMUT CON PAPAS FRITAS

 

 

El genial Tato de América cerraba sus monólogos con la célebre frase vermut con papas fritas y good show.

 

 

A mí me gustaría cerrar este editorial, con una cita atribuida al arquitecto Mies Van der Rohe, aunque en realidad él se la escuchó decir a Peter Behrens, responsable de alentar las carreras de un buen número de jóvenes arquitectos, entre ellos Le Corbusier, Walter Gropius, Adolf Meyer y Jean Kramer, en 1907 cuando trabajaba con él en la fábrica de turbinas AEG en Berlín, less is more. Menos es más.

Menos good show y más vermut con papas fritas.

 

 

Hasta el domingo.

 

 

Emilio R. Moya

 

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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