LOS SUEÑOS DE MANUEL BELGRANO

 

LOS SUEÑOS DE MANUEL BELGRANO

 

 

Buenos días estimados lectores. Cada 20 de junio, cuando recordamos a Manuel Belgrano, descubrimos nuevas facetas que agigantan su figura y nos deslumbran.

Cuando creemos que ya hemos encontrado todo, algo que se nos había escapado en años anteriores, nos permite agregar nuevas luces sobre este patriota, que murió en la miseria.

Y que se irgue como un faro para mostrarnos que sus sueños, aún no han sido cumplidos. Que no hemos estado a la altura de su legado. Y que los que se llenan la boca hablando del General Belgrano, no son más que charlatanes de feria.

 

 

Que debieran lavarse la boca, antes de pronunciar su nombre, y haber cumplido con la construcción de todas  las escuelas para las que donó, el único reconocimiento en dinero que recibió en su vida.

 

Retrato reconstruido digitalmente realizado por nuestro amigo Ramiro Ghigliazza

Por sus victorias de las Batallas de Salta y Tucumán, la asamblea del Año XIII, decidió otorgarle a Belgrano un premio de $ 40.000 pesos fuertes, una cifra que entonces correspondía al valor de 80 Kg. de oro.

Pero no le pidamos peras al olmo. Han pasado 202 años de su muerte y 209 de la donación, y no han sido capaces de cumplir.

 

 

Belgrano soñó, antes de la Revolución de Mayo, con temas que hoy integran la Agenda 2030, de las Naciones Unidas. Ése es el dato que nos aporta una página especializada en nuestra historia, el Arcón de la Historia Argentina, que está integrada por cuatro Secciones.

 

 

Cada una de ellas, dedicada a un tema específico que se ha tratado por separado, para no entorpecer la lectura está ordenada y contiene un relato sucinto de los acontecimientos, que se produjeron en los territorios de lo que es hoy la República Argentina.

 

 

Se pueden encontrar ampliaciones de los datos contenidos en esta Cronología, en “Argentina: a Cronology and Facct Book, 1516/1973”, de Russe H. Fitzgibbon, Nueva York, 1974), “Argentina: A City and a Nation” de James R. Scobie, Segunda edición, Nueva York, 1971, “Diccionario Histórico Argentino”, de Ione S.Wright y Lisa M. Nekhom, “Historia de la Argentina” de Víctor Barrionuevo Imposti, “Argentina Siglo XX”, de Luis Alberto Romero.

Y nos ha servido de base material para poder contarles esta historia.

 

UNA PUBLICACIÓN ANÓNIMA DE 1809

 

 

Todo nace de La Fisiocracia, un artículo publicado en “Cronista Mayor de Buenos Aires”, Editado por el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, en 1999 y publicado en esa página.

En él, un contemporáneo de Belgrano, nos habla de sus ideas y sueños. Pero para entender de qué nos habla es necesario ubicarlo en el contexto de la época.

Hasta mediados del siglo XVII, las ideas económicas que prevalecieron en Europa fueron las del mercantilismo, que se basaba básicamente en la creencia de que un país era más rico, cuánto más oro y plata poseía.

Este pensamiento hacía que las potencias coloniales se llevaran todo el oro, la plata y los recursos naturales de sus colonias.

 

Las consideraran igual que un país extranjero y les pusieran exorbitantes derechos aduaneros a sus productos, para que no compitiesen con los de sus productores.

Y les vendieran los productos manufacturados, para evitar que desarrollen sus propias industrias. Pero a mediados del siglo XVII irrumpen nuevas ideas.

 

Anne Robert Jacques Turgot

 

La fisiocracia de la mano de Quesnay, impulsada por Turgot, ministro de Luis XV y el liberalismo de Adam Smith.

 

François Quesnay (1694-1774)

 

La fisiocracia propugnaba que la riqueza de las naciones está en lo que se extrae del suelo, en la agricultura. Y el rol del Estado era permitir que se liberaran las aduanas, para que esas fuerzas productivas pudieran salir y entrar, sin trabas ni restricciones.

 

Adam Smith (1723-1790)

 

En cambio el liberalismo sostenía que la riqueza de las naciones estaba en el trabajo, no en el circulante, ni en la agricultura. Trabajando en libertad y sin trabas, se lograría la mayor productividad. Estas ideas se popularizaron en Inglaterra, que estaba entrando a la Revolución Industrial.

Y pretendían que el estado, no impusiera ningún tipo de traba a las fuerzas productivas. Siendo en este sentido mucho más radical que los fisiócratas.

 

LA VISIÓN DE BELGRANO

 

 

A partir de este momento los párrafos entrecomillados pertenecen a un periodista contemporáneo de Manuel Belgrano, fueron publicados en 1809 y están enlazados al inicio de esta nota.

El mayor valor reside en que se trata de un testimonio anterior a los acontecimientos de Mayo de 1810, de la creación de la Bandera, del Éxodo Jujeño y de sus victorias militares en Tucumán y Salta.

 

 

Y nos dan una idea de la magnitud de la visión que Belgrano tenía de nuestro país. Y de los sueños que albergaba y trasmitía a sus conciudadanos.

 

 

“La población se alimenta con los productos del suelo y la excesiva intervención estatal en estos procesos naturales, no hace más que dañar el organismo, porque  la función del orden positivo, debe limitarse a la compresión racional del orden natural. El sistema tiene previsibles e interesantes derivaciones en lo que se refiere a sustanciales cuestiones de política y economía”.

“El amplio conocimiento que el doctor BELGRANO (*) posee de lenguas vivas, le ha permitido traducir del francés los «Principios de la ciencia económico-política» donde se hace este análisis, y también enriquecer a sus compatriotas, poniéndonos en contacto con las corrientes de avanzada, no por mero servilismo, sino para su inteligente adaptación a nuestros problemas nacionales, dice un comentario de la época, que continúa así:

Designado para el cargo de Secretario del Consulado en 1793, la labor del doctor BELGRANO ha sido incansable y positiva, múltiple su preocupación, propiciando, entre otras medidas, premios para el fomento agrícola del virreinato. Las Memorias que presentara en diversas sesiones  para el fomento de la agricultura, la industria y el comercio,  en un país agricultor (1796), acerca del cultivo del lino y el cáñamo (1797), y sobre estos mismos temas de su especialidad en 1798, hablan bien a las claras del empeño y la dedicación  con que este estudioso ha abordado la consideración  de difíciles problemas en aras del bienestar del país y de sus pobladores”.

 

 

“Declarándose como un adherente de  la Fisiocracia, expone como uno de sus postulados  fundamentales que: “Todo  depende y resulta del  cultivo de las tierras; sin él, no hay materias primas para las artes. Por consiguiente, la industria no tiene cómo ejercitarse,  no puede proporcionar materias  para que el comercio se ejecute”.

“A partir de esta fundamentación, Belgrano se ocupa de la libertad  de comercio (libertad, que a su entender,  es la mejor política); de la fijación de precios libres para los productos del agro; de la rotación de los cultivos y abonos; del establecimiento de escuelas para los hijos de los labradores; de la forestación y la cría de ganado; del reparto equitativo de tierras, y de su propiedad, para quienes las trabajan”.

“Finalmente debemos destacar que BELGRANO alienta el estudio de  las ciencias agrarias a los efectos de mejorar la producción; y la colaboración armoniosa de comerciantes y hacendados: “Uniendo todos sus dictámenes, talentos, tareas e interés formarán una sola familia. Trabajando cada uno para sí, concurrirá al bien general. Todos tendrán un mismo objeto, un fin y unos medios; instruyéndose, instruirán a sus conciudadanos y enriqueciéndose, enriquecerá a la patria. ¡Qué no promete esta unión, esta armonía y esta fuerza!”.

(*)  En mayúsculas en el original

 

PARA MUESTRA BASTA UN BOTÓN

 

El cáñamo industrial es parecido a la marihuana pero no idéntico. Pertenece a la familia Cannabis Sativa, y aunque comparten rasgos en común, tienen propiedades y utilidades distintas. Esto se debe a que dentro de la familia del cannabis, se pueden distinguir tres sub-especies principales: Indica, Sativa Rudelaris y Afghanica, y mientras el cáñamo pertenece solo a la especie Cannabis Sativa, la marihuana puede ser miembro de las tres sub-especies.

 

En 1797 Manuel Belgrano ya hablaba, del cultivo del cáñamo.  El poder legislativo de la República Argentina, se tomó 225 años para tratar la cuestión.

 

 

Y todavía sigue pensando cómo gravar con impuestos, retenciones y trabas a la agricultura, y sin hacer nada por la educación de las comunidades rurales, ni por las tierras fiscales, que reserva para negocios inmobiliarios o clientelares.

 

 

Por suerte su figura trascendió nuestras fronteras y países hermanos han seguido sus sueños. Pero aquí, en su patria, se olvidaron.

 

Eso sí cada 20 de junio, se acuerdan de Belgrano, por 24 horas, para usar su figura.

 

 

Emilio R. Moya

 

Fuentes: citadas y enlazadas en la nota

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

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