LA GRAN CENA DEL ITFAR

LA GRAN CENA DEL ITFAR

 

 

Buenas tardes estimados lectores. Como les contamos en la nota Ramadán Mubarak ¡Feliz Ramadán!, durante el Ramadán, los musulmanes practicantes se abstienen de comer y beber durante el día.

La comida nocturna con la que rompen el ayuno diario se denomina iftar, y no es necesario ser musulmán para participar en una.

Y no resulta nada difícil, ya que una de las características de esta cena, es la de reunir a la familia, a los amigos y también a huéspedes no esperados, pero siempre bien recibidos.

LA CENA DE LOS TREINTA DÍAS

 

 

Cuando cae la noche, centenares de comensales hambrientos se descalzan y se sientan con las piernas entrecruzadas en un parque londinense. Se disponen a romper el ayuno. Es el iftar, la cena tradicional que tiene lugar al ponerse el sol. La cena adquiere un significado especial en el iftar abierto que se organiza cada año en los jardines de Bloomsbury, un barrio elegante de Londres conocido por sus plazas ajardinadas y su pasado literario.

 

 

Una pequeña comunidad que se denomina The Ramadan Tent Project, o Proyecto Carpa de Ramadán, invita a unirse incluso a los no musulmanes y a comer gratuitamente en el iftar durante las 30 noches que permanece abierto.

 

UN GRUPO DE VOLUNTARIAS THE RAMADAN TENT PROJECT

 

En sus inicios, la cena solo atraía a un puñado de estudiantes que se sentaban sobre periódicos y compartían un picnic desordenado en la hierba. Ahora se reúnen hasta 400 personas cada noche bajo una gran carpa, con iluminación y un equipo de sonido, y son atendidas impecablemente por 90 voluntarios.

 

 

Su fundador afirma que el proyecto es una manera de celebrar la diversidad y ofrece a los londinenses la posibilidad de escapar de la vida urbana. “Es muy fácil caer en el discurso del nosotros y ellos”, explica Salha. “La experiencia del iftar abierto consiste en convertir a los extraños en amigos, en derribar las barreras y en hacerlo compartiendo una comida”.

 

LA CENA EN EL MUNDO ÁRABE

 

 

En el mundo hay tantas variedades de iftar como países que lo practican. En el Líbano, la carne predomina en los platos fuertes y la bebida que siempre se sirve es el dulzón Jellab, un zumo de uvas pasas con miel y agua de rosas al que, por si no llevaba suficientes calorías, se le suele añadir almendras, piñones y pistachos: todo un menú por sí solo.

 

 

En Irak, el tradicional Mazguf , una delicada carpa de río asada que se intercala con sabrosos platos de carne y arroz.

 

 

En Kuwait, uno de los platos típicos de Ramadán es el Machboos, un aromático pollo cocinado con pasas, cardamomo y canela.

 

 

En Palestina y por extensión en  Jordania, el Ouzi, descomunal plato a base de cordero sobre una aromática fuente de arroz acompañado con frutos secos fritos, es afortunadamente obligado.

En Irán, tras los mezze, se toma el haleem, un plato de pavo y trigo, estofado con canela y azúcar que lleva horas de preparación, mientras que en Yemen lo más característico son postres como el bint al sahn, un pastel de miel que se puede servir como colofón de la comida o entre los diferentes platos, a modo de dulce interrupción.

 

 

Lo que en sus orígenes era una cena modesta consistente en dátiles, agua y jugos, se ha convertido en todo un evento culinario en nuestros días. Lo único que queda de aquellos tiempos, es la tradición que lleva a romper el ayuno con un dátil, previo al banquete.

 

 

El tipo de cena más extendido se inicia con una sopa, , que dará paso a los entrantes,los tradicionales mezze. Se trata de una multitud de platillos de aceitunas y otros vegetales, hummus, el puré de garbanzos y sésamo, babaganoush o moutabal, una crema de berenjena y sésamo, ensaladas como el tabbouleh y el fattoush, el muhammara, un puré de nueces y anacardos con pimienta y aceite de oliva, hojas de parra rellenas de arroz, kubbeh o kepphe, bolas de carne y trigo burghol fritas o crudas, falafel, bolas fritas de garbanzos,  berenjenas estofadas, además de hojaldres rellenos de queso, espinacas y carne.

 

 

Tras el festín llega el plato fuerte, que puede incluir shawarma, tiras de cordero asado o kefta, equivalente al nuestras brochettes ,vegetales rellenos de carne y arroz o pescado en una infinidad de recetas diferentes, dependiendo del país donde se celebre.

 

 

El gran error sería no guardar espacio para los postres típicos: el baklawa , pastel de hojaldre, frutos secos y miel, el knafe, una delicia a base de finísimos fideos, azúcar y abundante queso, los mamoul , dátiles rellenos de frutos secos  y las ghorayebah, galletas de almendras, entre otras muchas delicias de la pastelería árabe.

 

 

Emilio R. Moya

 

Fuentes: citadas y enlazadas en la nota

 

Oscar Tarrío

Director Periodístico Chefs 4 Estaciones en Chefs 4 Estaciones / Ex Editorial Diario La Capital

NODO norte

Un suplemento del Diario La Capital

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